Las contraseñas desempeñan un papel fundamental en la seguridad digital. Son la primera línea de defensa para restringir el acceso a nuestra información sensible. A pesar de ello, no son una garantía absoluta contra la piratería, ya que los ciberdelincuentes desarrollan constantemente nuevos métodos para burlarlas. Hoy te contamos cómo ha evolucionado el uso de contraseñas seguras para combatir la ciberdelincuencia.
CONTENIDOS
Contraseñas seguras contra la ciberdelincuencia
Contraseñas que todo el mundo utiliza y que se hackean fácilmente
Tendencias en el uso de contraseñas
¿Cuáles son las alternativas a las contraseñas tradicionales?
Las gestión de contraseñas se han vuelto cada vez más complejas. Ya no se trata solo de elegir una palabra fácil de memorizar, sino de crear una combinación de letras, números y caracteres especiales, lo suficientemente larga como para que sea difícil de descifrar. Esta complejidad suele ser también fuente de frustración para los usuarios. Cuanto más segura es una contraseña, más complicado es recordarla, lo que lleva a muchas personas a escribirlas en notas adhesivas o a utilizar contraseñas que ya usaron, debilitando mucho la seguridad. La proliferación de cuentas en línea también requiere la creación de varias contraseñas complejas, lo que aumenta la carga de gestionarlas a diario.
Contraseñas seguras contra la ciberdelincuencia
Con el aumento de amenazas en línea, las contraseñas son una información crítica. los delincuentes usan diveras técnicas, como por ejemplo el phishing, una práctica mediante la cual los correos electrónicos fraudulentos incitan a los usuarios a facilitar sus datos de acceso, incluidas las contraseñas y también los ataques de fuerza bruta. Además, en caso de fuga de datos en un sitio web o servicio, miles de contraseñas pueden acabar en la dark web,, donde se venden o intercambian.
Si alguien utiliza la misma contraseña para varios servicios, una sola filtración puede comprometer todas sus cuentas. Por tanto, incluso con una contraseña compleja, los usuarios siguen siendo vulnerables a la piratería informática.
Una práctica recomendada en el uso de contraseñas seguras para combatir la ciberdelincuencia es cambiarlas . No hay que cambiarlas periódicamente sin motivo, pero si hacerlo ante cualquier sospecha de compromiso o brecha de seguridad. Una contraseña larga y diferente en cada sitio importante, guardada en un gestor y con doble verificación activada en el correo y el banco, protege a una persona frente a la mayoría de las amenazas habituales en internet.
Contraseñas que todo el mundo utiliza y que se hackean fácilmente
No se trata de complejidad arbitraria, sino de longitud e imprevisibilidad. Los expertos recomiendan actualmente que la contraseña tenga 12 caracteres, combinando letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos. Hay que tener en cuenta que una frase larga y aleatoria es más difícil de descifrar que una palabra corta con un número al final. La longitud protege más que la complejidad.
Sin embargo, muchos estudios especializados, a escala global, demuestran prácticas repetidas en el uso de contraseñas: el “123456” es la contraseña más usada del planeta, con más de 21 millones de usuarios registrados. Le sigue de cerca la contraseña “admin” y “12345678”, con más de 8 millones de usos. Completan el top 10 global: las contraseñas “password”, “Aa123456”, “1234567890”,”Pass@123” y “admin123”.
Contraseñas más usadas en el mundo. Fuente: https://nordpass.com/es
Tendencias en el uso de contraseñas
Además, según el último estudio publicado por la compañía NordPass, se puede observar una clara tendencia en todos los países, los nombres y apellidos más comunes siguen apareciendo en las contraseñas, por ejemplo “Kristian 123” o “Joan 89”, lo cual demuestra que la geografía y la cultura tienen un papel fundamental en las prácticas de seguridad de todas las personas. Otro dato interesante que recoge este informe, es la comprobación de que los hábitos en cuestión de contraseñas de un joven de 18 años, son sorprendentemente similares a los de una persona de 80. Es curioso darse cuenta que las mismas vulnerabilidades persisten por lo menos, en cinco generaciones: Generación Z (1997-2007), Milenials (1981-1996), Generación X (1965-1980), Baby Boomers (1946-1964) y la Generación Silenciosa nacida antes de 1946. La calidad de las contraseñas es deficiente en todas las generaciones y “12345” y “123456” se erigen como las contraseñas más utilizadas en todos los grupos de edad.
Contraseñas más usadas en España. Fuente: https://nordpass.com/es
En España, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) gestionó en 2025 un total 122.223 incidentes de ciberseguridad en nuestro país, lo que supone un aumento del 26% respecto al año anterior. De ellos, casi 46.000 fueron casos de fraude online y el phishing lideró esta categoría con más de 25.000 casos. Los ataques más habituales son los de programas de fuerza bruta, que prueban miles de combinaciones por segundo de forma automatizada, empezando siempre por las contraseñas que ya saben que son las más comunes. Si una clave está en cualquier lista de contraseñas frecuentes, la persona está prácticamente sin protección.
¿Cuáles son las alternativas a las contraseñas tradicionales?
La autenticación biométrica es una de las alternativas más prometedoras. Se basa en elementos propios de cada individuo, como las huellas dactilares, el reconocimiento facial y el reconocimiento de voz.
Estas tecnologías permiten acceder a los sistemas sin necesidad de memorizar una contraseña. A diferencia de la contraseña, una huella digital no puede olvidarse ni adivinarse, lo que refuerza la seguridad. Es más cómodo para los usuarios, que ya no necesitan crear o gestionar varios identificadores. Esta tecnología sin embargo presenta riesgos de privacidad con los datos personales, y tampoco es invulnerable a los ataques de los ciberdelincuentes.
La autenticación de dos factores (2FA) combinado con el uso de contraseña seguras es un método sencillo y eficaz de reforzar su seguridad. Se trata de introducir otra segunda clave de verificación: tras introducir su contraseña, los usuarios deben confirmar un código recibido por SMS o una aplicación de autenticación. Esta doble autenticación hace más difícil a los hackers obtener acceso y sigue siendo una de las mejores maneras de reforzar la seguridad sin abandonar del todo el uso de contraseñas seguras
El futuro de las contraseñas
En el futuro el uso de contraseñas seguras podrán ser sustituido por soluciones más seguras y fáciles de usar. La Inteligencia Artificial podría ayudar a prescindir de las contraseñas, al igual que los sistemas basados en llaves físicas.
Las claves físicas de seguridad, o tokens físicos de autenticación, son dispositivos físicos utilizados para reforzar la seguridad del acceso digital. Complementan las contraseñas tradicionales y son más robustos
Los métodos de autenticación basados en la inteligencia artificial utilizan tecnologías avanzadas de aprendizaje automático para mejorar la seguridad del acceso en línea. Estos sistemas se basan en complejos análisis de comportamiento o en las características biométricas exclusivas de cada individuo.
Por último, los progresos realizados por los ordenadores cuánticos en los últimos años implican el riesgo de que estas máquinas rompan las claves de seguridad actuales, especialmente las claves RSA, en las que se basan la mayoría de nuestros intercambios hoy en día. Sistemas basados en IA como Claude Mythos, con su capacidad para explotar vulnerabilidades y superar a los humanos en tareas de piratería informática, dejan desfasados muchos sistemas basados en contraseñas
La criptografía actual está inmersa en la búsqueda de nuevas claves basadas en problemas matemáticos complejos.
Pero todavía está lejos un sistema de autenticación que prescinda del uso de contraseñas, que son todavía el método más usado, si bien empleado en combintación con datos biométricos y doble autenticación, la fórmula más extendida para fortalecer su seguridad.