¿Sabes cuál es la documentación para un negocio digital?

¿Sabes cuál es la documentación para un negocio digital?

Hasta ahora, sabíamos cuál era la documentación necesaria para comenzar con un negocio, pero no está tan clara la tramitación legal cuando se trata de un negocio digital. Sin embargo, cada vez hay más tiendas online. El gasto por consumidor en Europa en negocios online alcanza ya los 1.460 euros anuales de media. Cada vez es más necesario saber cuál es la  documentación para un negocio digital.

Documentación para un negocio digital obligatoria

El primer paso si decides tener un negocio  online es darse de alta en el censo de empresarios, profesionales y retenedores, mediante el modelo 036 o 037. La actividad a desarrollar dentro del IAE (Impuesto de Actividades Económicas) es la misma para tienda física u online.

Es obvio que no será necesaria una licencia de apertura y actividad como las que conceden los ayuntamientos en las tiendas físicas, pero sí es necesario pagar los impuestos principales. El IRPF y el IVA, salvo que la empresa esté exento de él; y el Impuesto de Sociedades, si el negocio se constituye en sociedad.

Los comerciantes de venta al por menor autónomos que no realicen transformaciones están sujetos al recargo de equivalencia, un régimen especial dentro del IVA. Para el tipo general del 21% es del 5,2%; para el reducido del 10% es del 1,4% y para el superreducido del 4%, del 0,5%. Este régimen supone que el comerciante no está obligado a presentar el IVA trimestral ni el anual. Tampoco está obligado a a emitir facturas de venta, salvo que el cliente lo pida.

Si además se vende dentro del ámbito de la UE, hay que inscribirse en el ROI, o Registro de Operadores Intracomunitarios. Es también preciso darse de alta en la Tesorería General de la Seguridad Social para la obtención de un número, y , si se es autónomo, en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Con estos requisitos habrías cumplido con la documentación para un negocio digital, pero aún hay normativa que debes cumplir.

Regulación obligatoria en un negocio digital

Dado que la compraventa se realiza en Internet, hay que cumplir con la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico (LSSI). En el sitio web, debe incluirse el Aviso Legal, que es el documento que identifica al propietario con su nombre, dirección, NIF/CIF y correo electrónico.

Además, debe ofrecerse algún sistema para posibles reclamaciones o consultas. Desde que entró en vigor la normativa del RGPD (25 de Mayo de 2018) es preciso publicar la información básica sobre la empresa en los formularios. Es decir, quién es el responsable del fichero de datos personales, la finalidad de la obtención, la legitimación para obtenerlos, los destinatarios  de los mismos y los derechos de la persona que facilita sus datos, así como cumplir con todas las obligaciones del RGPD y de la LOPDGDD.

Por último, un negocio online debe adaptarse a la Ley de Ordenación del Comercio  Minorista y a la ley de Condiciones Generales de Contratación.

En definitiva, aparte de darte de alta en Hacienda y la Seguridad Social, deberás estar especialmente pendiente de tus obligaciones fiscales. Y también deberás estarlo de aquellas a las que te obligan las leyes del comercio y de la protección de datos. Sin embargo, tras unos meses de actividad, verás que no es tan difícil. El recargo de equivalencia te facilita las cosas para el IVA, y el grueso de la documentación la tendrás lista antes de empezar la actividad. Después, ya solo es cuestión de facturar lo más posible y mantenerte dentro de la legalidad.

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Transformación digital y productividad: ¿una relación a largo plazo?

Transformación digital y productividad: ¿una relación a largo plazo?

Aunque hace tiempo  que hablamos de transformación digital (ya la llamamos disrupción digital, de hecho), aún no está clara la relación causal entre transformación digital y productividad, al menos a corto plazo. Si analizamos los últimos veinte años, comparando los diez primeros, con los diez segundos, en que ha irrumpido con fuerza la transformación digital, los datos parecen indicar lo contrario. Los datos de la Conference Board nos dicen que la productividad laboral mundial ha pasado del  2,6% anual durante el periodo 1996-2007 al 1,8% durante los años 2013-2016. Es decir, aunque estamos comparando periodos desiguales (el primero son diez años y el último tres), ha habido una bajada del 0,8% en la productividad mundial. Las cifras en Europa a nivel de PIB, productividad por hora y renta per cápita sufren una ralentización, cuando estamos en la fase disruptiva de la transformación digital.

Entonces… ¿Está reñida la transformación digital con la productividad? ¿Por qué ambas curvas no crecen paralelamente? ¿Qué hace que la transformación digital no produzca el efecto beneficioso que debería tener?

En menos de veinte años, la mayoría de las antiguas profesiones habrán desaparecido y las nuevas estarán cubiertas por nuevos profesionales en los países desarrollados

Factores que afectan a transformación digital y productividad

En primer lugar, los efectos de la transformación digital no son a corto plazo. Algunos autores hablan de un cambio de paradigma similar al de la Revolución Industrial. Sus efectos son profundos y duraderos, pero no inmediatos. Y mientras tanto la productividad, a la que también afectan además factores cíclicos de la economía o la  geopolítica, puede resentirse. Por otra parte, la productividad es más difícil de medir en el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación), al que afecta mucho la transformación digital. Esto puede producir un sesgo en el análisis de la relación entre transformación digital y productividad.

En segundo lugar,  las empresas no han entendido la profundidad de la transformación digital. Al realizar solo cambios superficiales, no se puede decir que hayan incorporado al modelo con todas sus consecuencias. Si queremos analizar empresas que sacan el máximo partido a la transformación digital, hay que fijarse en los grandes actores internacionales del sector TIC, que han surgido con ella o la aprovechan  al máximo (Google, Facebook, Amazon,..). Y estas sí son empresas que han contribuido notablemente al aumento a la productividad.

Algunos estudios comparativos entre EE.UU y Europa sobre transformación digital y productividad demuestran algo  muy curioso. En Europa, al realizar una menor inversión en intangibles relacionados con la transformación digital, la recuperación se ha ralentizado. En EE.UU, que han tardado menos en salir de la crisis, se  ha realizado una mayor inversión en esos intangibles. Precisamente, esto demostraría que la transformación digital no ha influido en la productividad porque no se ha invertido lo suficiente en ella. Y no solo a nivel estatal, las empresas privadas también han retraído la inversión debido a su temor a que se prolongue el ciclo de recesión, con la baja demanda que implica.

La generación de la transformación digital

En tercer lugar, hay que contar con el factor humano. La generación laboralmente más activa es una generación de transición. Las profesiones que tienen que ver con la gestión manual y logística van desapareciendo, mientras nuevas profesiones surgen cada año, incluso cada mes. El periodo de adaptación de los profesionales a un modelo nuevo en que sus conocimientos y destrezas anteriores ya no sirven precisa al menos de una generación. No solo eso, la inversión en intangibles mencionada anteriormente, también incluye la formación y procesos organizativos en las empresas.

Tan claro como que el nuevo modelo será más productivo, es que se quedarán atrás los que no sean productivos en el nuevo modelo

Cuando los milennials (nacidos entre los 80 y finales de los 90) lleguen a ser la mayoría de la fuerza laboral (se calcula que alcanzarán el 75% de la misma en 2025, según un estudio de Deloitte), y los trabajadores provenientes de la era analógica (babyboomers) vayan jubilándose, la transformación digital alcanzará todo su esplendor. En menos de veinte años, la mayoría de las antiguas profesiones habrán desaparecido y las nuevas estarán cubiertas por nuevos profesionales en los países desarrollados. Entonces podremos decir que el mundo se habrá transformado digitalmente, también a nivel de recursos humanos.

Todo esto nos hace concluir que parece solo cuestión de tiempo que las curvas ascendentes de transformación digital y productividad discurran paralelas. La pregunta más acuciante para las empresas, sobre todo las PYMES, es si van a sobrevivir a este gran cambio de  modelo. Porque tan claro como que el nuevo modelo será más productivo, es que se quedarán atrás los que no sean productivos en el nuevo modelo.

Celebramos el día de programador hablando del programador ideal

Celebramos el día de programador hablando del programador ideal

De entre los perfiles profesionales actuales, el de programador es probablemente uno de los más demandados. Y, como no podían ser menos que otros roles profesionales, tiene su propia festividad. El Día del Programador fue una iniciativa del trabajador ruso  Valentin Balt, empleado de la en la compañía de diseño web Parallel Technologies. Fue aprobado como día festivo Rusia en el año 2009 y hay otros lugares en los que también se reconoce la festividad. Se celebra el día número 256 de cada año, los años normales el 13 del 9 y los festivos el 12 del 9. Se eligió el 256 porque es la cantidad de números que pueden representarse con 8 bits (o 1 byte). Además, es la potencia mayor de 2 menor de 365 (cantidad de días que tiene el año).

Como forma de celebrar el Día del Programador, hoy nos vamos a lanzar a describir al programador (o programadora) ideal.  Se diría que trabajando en una empresa de desarrollo, hemos conocido diversos perfiles de programador. Sin embargo, aunque no todos tienen todas las características que vamos a citar, los que brillan lo hacen porque tienen un puñado de ellas.

¿Cuáles son las características del programador(a) ideal?

 

1.    Especialista, pero con conocimientos de diversos lenguajes

Aunque muchos programadores están especializados en un lenguaje, para ser un buen programador hay que conocer varios. Nunca se sabe cuándo vas a necesitar C#, JavaScript, HTML5 o PHP, así que los buenos programadores saben algo de varios, aunque estén más especializados en uno o dos.

2.    Aprendizaje constante

Un buen programador está al día en las últimas tecnologías. Tanto en lenguajes como en herramientas de programación. Conoce bien las funciones y características de cada lenguaje y también las de los nuevos dispositivos y plataformas.

3.   Proactividad al buscar soluciones

Un buen programador busca fuera las respuestas que él mismo no tiene. Pregunta a otros programadores, intercambia información e investiga en foros. En definitiva, es proactivo en su aprendizaje

4. Pensar en fases

Un programador es analítico y lógico en el enfoque de los problemas. Sabe descomponer los proyectos en bloques y a su vez estos en partes más pequeñas, sin perder de vista el conjunto. Pensar y planificar en fases es una de las características más cotizadas en un analista programador.

5. Paciencia y resistencia mental

Un programador es capaz de concentrarse en problemas durante largos periodos de tiempo. No solo horas cada día, sino también días enteros, semanas o meses. Además, hay que tener gran resistencia mental para dominar todos los elementos involucrados en los problemas que la  programación genera.

6. Capacidad para gestionar  el tiempo

Un programador es capaz de organizarse con técnicas de productividad para priorizar tareas y lograr en circunstancias de presión y cumplir con los plazos determinados en todos sus proyectos.

7. Flexibilidad ante el cambio

La mayoría de las personas nos sentimos cómodos dominando dos o tres tareas, pero los programadores deben manejar en su día a día hasta media docena de campos de trabajo: Lenguajes de programación, sistemas operativos, entornos de programación, redes,  entornos de programación o elementos de hardware son los más importantes de ellos. Y todos exigen aprender algo nuevo cada día, o transformar totalmente algo que iba bien en un entorno, y en otro nuevo no funciona.

8. Creatividad y espíritu de juego

Un buen programador no ve el día a día como un trabajo cansino que hay que llevar a cabo con  gran esfuerzo, sino que tiene el espíritu de un niño que quiere resolver cada problema para pasar a la fase siguiente. Con curiosidad y espíritu de reto, vive la programación como ir superando pantallas con agilidad en un gran juego al que dedica su vida profesional.

9. Dejar  el Ego en casa

De todo lo demás podemos deducir que un programador es un profesional altamente cualificado, por lo que no es raro que en algunos casos su “Ego” le pueda. Un buen programador sabe cuándo lo que ha programado no sirve al usuario final, entiende su punto de vista y deja el “Ego” a un lado para empezar de nuevo y adaptarse a lo que se necesita.

10. Capacidad de comunicación

Un buen programador sabe explicar a “los profanos” los conceptos sin utilizar un lenguaje técnico. Es capaz de explicar la complejidad de un modo sencillo. Esto es fundamental porque los programadores trabajan con comerciales, técnicos o directivos, que no tienen ni idea de conceptos de programación. Para no hablar de los clientes… Y tienen que entenderse con todos ellos en un lenguaje claro y accesible.

En conclusión, hay grandes programadores que conocen diversidad de lenguajes y saberes, tienen gran adaptación al cambio y además se comunican bien con compañeros y clientes.  Otros pueden estar meses trabajando sobre un problema para el que necesitan recurrir a varias áreas de conocimiento, sin perder de vista la visión de conjunto y con el espíritu de un niño que cada día aprende algo nuevo. Y los hay que están siempre formándose y nunca se dan por vencidos para encontrar la solución a un problema, aportándola cuando la encuentran con la sencillez y claridad del que simplemente ha hecho su trabajo, sin darse mayor importancia.

Sin todos ellos el trabajo de una empresa de desarrollo como Extra Software sería imposible. Por eso, hoy queremos rendir un homenaje a esos sobresalientes hombres y  mujeres, y brindar con ellos en el Día del Programador, para que sigan trabajando cada día para hacer del mundo un lugar en el que todo funciona cada vez mejor.

Este septiembre hay cambios en la forma de pago en comercio

Este septiembre hay cambios en la forma de pago en comercio

La nueva normativa de pagos es noticia.  El Real Decreto-ley 19/2018, de 23 de noviembre de servicios de pago y otras medidas urgentes ” entra en vigor este año, en concreto el 14/09/2019. La ley va a producir importantes cambios en la forma de pago en comercios.

ACTUALIZACIÓN 04/10/2019: Aunque oficialmente la norma  PSD2 está en vigor, hay una moratoria que permite a los bancos nacionales que la aplique con cierto margen. En el caso del Banco de España, ha dado un margen de entre 14 y 18 meses, lo que supondría que las sanciones por el incumplimiento de esta norma se empezarían a Aplicar entre noviembre de 2020 o incluso Marzo de 2021.  De facto, la norma está en vigor. Si por ejemplo sufrimos un pago no autorizado, la responsabilidad del consumidor se reduce a los primeros 50 euros, cuando antes eran 150 euros. Ante la duda, se debe aplicar la directiva, pero hasta dentro de un año o año y medio no se empezarán a aplicar sanciones en España.

Esta norma traspuso a la normativa española en 2018 la directiva europea contra el fraude y el uso de información sensible en pagos digitales y finalmente entra en vigor. En resumen, se obliga a permitir el open banking. Como contrapartida, hay cambios en  la forma de pago para compras superiores a 30 euros al implantarse el ARC (Autenticación Reforzada de Clientes).

Open banking

El open banking es una herramienta por la que los bancos (o cualquier otra entidad) proporcionan los medios técnicos a terceros para facilitar datos de sus cuentas. Es decir, los proveedores de Apps financieras o billeteros electrónicos podrán trabajar con los datos de los bancos, para mayor comodidad del usuario. Al estar accesible su información para terceros implica que el usuario tendrá que someterse a un sistema de doble autenticación para realizar los pagos, llamado ARC, o SCA en sus siglas en inglés.

Los cambios en la forma de pago afectan a adeudos domiciliados, operaciones de pago, transferencias, instrumentos de pago, envío de dinero, servicios de iniciación de pagos y de información sobre cuentas.

Doble autenticación

Esta normativa supone que en todo pago deben cumplirse al menos DOS de los siguientes TRES requisitos.

  • El cliente debe mostrar algo que solo posee él (carnet de identidad, pasaporte o tarjeta bancaria).
  • Facilitar un PIN o contraseña.
  • Facilitar algún dato biométrico (huellas, reconocimiento facial,..) para saber que quien realiza la transacción es quien dice ser.

Hasta ahora se permitía el pago con tarjeta únicamente o introduciendo el PIN a partir de ciertas cantidades, según el banco. También se admitían otras combinaciones como la tarjeta y el NIF. Este sistema permitirá pagar con el carnet de identidad y una contraseña, o con la huella y un PIN, por ejemplo.

Otra consecuencia es que desaparecerán prácticamente las tarjetas de coordenadas, cuando la norma empiece a aplicarse, porque no computan como elemento de seguridad, y serán sustituidas por códigos de seguridad enviados por mensaje o aplicación.

Los instrumentos financieros de los bancos para el comercio evitarán cada vez más, mediante sus APIs, que los clientes utilicen dinero físico si así lo desean, y simplificar la autenticación.

Están exentos de este sistema de la ARC los pagos inferiores a 30 euros y cuando el comercio vendedor realiza menos de 5 operaciones en 24 horas.

Beneficios para los consumidores, obstáculos para las empresas

Por último, los cambios en la forma de pago tienen ciertos beneficios para los consumidores. En principio, porque estará prohibido realizar cargos adicionales en tarjetas de crédito o débito. Además si la tarjeta es sustraída al propietario, su responsabilidad por el uso ilegal de la misma pasará de 150€ a 50€.

“El SCA o ARC es el acontecimiento más disruptivo que nos afectará al comercio electrónico”, según   Jordan McKee, analista de 451 Research.

Y esto es preocupante, porque 3 de cada 10 comercios no conocen aún esta norma.  La norma es por otra parte necesaria porque el fraude por transacciones comerciales ha llegado a ser de 17.000 millones de euros el último año.

A las empresas les preocupa sobre todo vender, y su política respecto a la publicidad se verá sin duda afectada por el nuevo Real-Decreto, dificultando inicialmente la flexibilidad de las compras. Habrá como es lógico un tiempo de transición. Adoptar con agilidad las nuevas medidas e informar a los usuarios con rapidez, será esencial para que la nueva normativa no afecte a la facturación.

Los grandes actores de la disrupción digital

Los grandes actores de la disrupción digital

Han pasado ya los tiempos de hablar de cambio digital. Actualmente vivimos una auténtica disrupción digital, porque las nuevas tecnologías generan modelos de negocio que afectan a la propuesta de valor para los consumidores y también el retorno para las compañías.  Hay grandes actores de la disrupción digital como Amazon, Facebook /Instagram/WhatsApp o Netflix. Sus ingresos son de varias decenas de miles de millones y tienden a absorber empresas más pequeñas.

Los grandes actores de la disrupción digital

En el terreno de la cadena de distribución, Amazon ha irrumpido como un coloso que amenaza con devorar a las tiendas que distribuyen mercancías en todos los sectores. Su fórmula ha sido capaz de absorber las propuestas de valor de la mayoría de sus competidores, y por supuesto ha desplazado también el ámbito de negocio de las Pymes que comercializan sus productos a distancia.

En el ámbito de la gestión de publicidad, la posibilidad cercana de WhatsApp de introducirla, conjuntamente con la que ya existía en Facebook e Instagram, ha revolucionado la publicidad. Es un fenómeno que ya había empezado con Google Adwords, que ofrecía visibilidad y ventas  sin necesidad de recurrir a las grandes inversiones que se necesitaban para hacer publicidad en los medios tradicionales.

En el terreno del consumo de entretenimiento, los canales de televisión han visto reducidas sus porciones de la tarta publicitaria. Además, la fórmula de las plataformas en streaming tipo Netflix ha conseguido que la oferta de los canales de televisión se diversifique en diferentes canales temáticos, como único modo de competir con la televisión a la carta de las plataformas en streaming.

Lo que caracteriza estos tres modelos es que la tecnología es la que ha producido la disrupción. Ya sea la aplicación de Big Data en Amazon, los famosos algoritmos en las redes sociales o el streaming en el caso de las plataformas digitales.

¿Nos escucha Google?

Otra de las características de los nuevos actores de la disrupción digital es que, en general, suelen trabajar online. Se acabó la era de las tiendas físicas y de la interacción con el vendedor. Al igual que en el caso de los bancos, la oficina y el agente de venta están condenados a desaparecer tal y como existen en la actualidad.

Además, ha saltado a la actualidad la polémica sobre si Google Assistant escucha nuestras conversaciones, con las 153 conversaciones que reconoció haber escuchado sin que se produjera comando de activación. Pero de lo que no hay duda es de que los grandes actores digitales nos conocen mejor que nunca. Las nuevas empresas tienen sistemas para averiguar los gustos de los consumidores (plataformas como Adwords o Facebook Ads); para ordenar pedidos (Alexa o Google Assistant) y por supuesto para atender reclamaciones (los canales de entrada  de mensajes a la compañía, mediante correo electrónico, chat o mensajería).

Los pequeños actores de la disrupción digital

Junto a estos grandes colosos hay empresas de menor capitalización, como BlaBlaCar, Glovo, CornerJob o Spotahome. Sus ingresos suelen ser “solo” de menos de 200 millones de euros al año, pero su potencial y por tanto su valor en el mercado es muy alto.

Las startup plantean una solución nueva a un problema existente, normalmente por un nuevo enfoque o tecnología sobre e la asunto. Compartir coche es a la vez una forma de ahorrar dinero y evitar la contaminación, pero hasta que no existió la App de BlablaCar nadie se lo había planteado. Lo mismo respecto a la entrega de pequeños envíos con la misma filosofía que la comida rápida (Glovo), el encuentro digital entre demandantes y ofertantes de empleo (Corner Job) o la capacidad para alojarte en un lugar disponiendo de toda la información de las diferentes alternativas (Spotahome).

Si los grandes actores amenazan con fagocitar el mercado, las startups a menudo dejan fuera a sistemas más tradicionales como los taxis (en cuanto a desplazmiento), las empresas tradicionales de mensajería o los agentes inmobiliarios de toda la vida.

Cómo convivir con los actores de la disrupción digital

En ambos casos, estas “nuevas” empresas suponen una disrupción digital, y revolucionan el escenario. La Pyme de siempre no puede olvidar estas nuevas reglas de juego:

  • Con compañías como Amazon, Facebook o Google la estrategia es unirte a ellos, ya que no puedes competir. Comercializa tus productos en Amazon, anúnciate en Facebook y utiliza Google para mejorar tu visibilidad.
  • Para nuevos modelos de negocio, la única fórmula es tratar de utilizar la última tecnología también en tu sector, si no quieres que empiecen a llevarse a tus clientes.

En definitiva, se trata de impulsarse sobre los nuevos actores de la disrupción digital,  más que ser un foco refractario a la misma. Y sobre todo dejar de moverse entre bambalinas, y pasar también a ser un nuevo actor.  Es imposible lograr competir en su terreno con los grandes actores, pero sí debemos pasar a primer plano y convivir con ellos.

Pues negar su existencia nos llevaría a unas pérdidas más que probables.

 

¿Y tú,eres un actor o un espectador  de la disrupción digital?

Utiliza la tecnología para ahorrar en tu consumo eléctrico

Utiliza la tecnología para ahorrar en tu consumo eléctrico

¿Sabes cuáles son los dispositivos que más consumen en tu casa? Conocer el gasto energético de tus dispositivos es fundamental para poder implementar hábitos de ahorro. En este artículo hablaremos sobre eficiencia energética y de cómo la última tecnología puede ayudarnos en ello.

La potencia eléctrica ideal

El gasto energético de nuestros electrodomésticos y el consumo que hacemos de ellos repercute sobre nuestra factura eléctrica. Pero también hay otros factores a tener cuenta que elevan el montante final del recibo, como la potencia eléctrica. Muchas veces, al contratar la luz, no nos paramos a pensar en cuál es la potencia que nuestro suministro necesita realmente para que los electrodomésticos funcionen sin que “salten los plomos”, es decir, sin que se active el ICP (Interruptor de Control de Potencia), y al mismo tiempo, sin contratar más de la que necesitamos, ya que cuantos más kW se instalen, más se paga en el término fijo de la factura. El trámite en sí es muy sencillo, ya que podemos contratar la luz por vía online o con una simple llamada, pero debemos pensar antes en qué es lo que nos conviene. Tienes una descripción de e los pasos a seguir para dar de alta la luz en esta página, que te invitamos a leer.

Para saber qué potencia contratar, podemos calcular el gasto energético de nuestros electrodomésticos, utilizar una calculadora de consumo energético o llamar a un técnico, aunque lo cierto es que la mayoría de hogares tienen potencias eléctricas contratadas entre 4,6 y 6,9 kW. Las empresas como Iberdrola o Endesa disponen de servicios de atención al cliente desde donde puede pedirse asesoramiento al respecto, por ejemplo, para darse de alta en Zaragoza, o cualquier otra localidad. Además, también se puede contratar una tarifa o realizar trámites desde las oficinas comerciales de HolaLuz, Podo o Endesa en Zaragoza, para seguir con el mismo ejemplo.

Tecnología para la eficiencia

El ahorro energético es muy parecido al ahorro económico, y de hecho está relacionado. De la misma forma que evaluamos cuáles son nuestros ingresos y nuestros gastos para comprobar si tenemos un “déficit” en nuestra economía doméstica, podemos evaluar también el gasto energético de nuestros dispositivos. Normalmente todos los aparatos o electrodomésticos poseen una etiqueta con el consumo máximo que realizan en un tiempo determinado. Los nuevos electrodomésticos deben incluir una etiqueta de eficiencia energética que indica el consumo que realizan durante un año, con una nota que mide su eficiencia. De esta forma podemos seleccionar los electrodomésticos según su gasto energético y priorizar aquellos que consuman menos.

Una gran forma de ahorrar es aunar una tarifa interesante, como la tarifa de discriminación horaria, con la que pagamos menos por la luz si concentramos nuestro consumo por la noche, y la tecnología domótica, programando los electrodomésticos para que se activen a por la noche, o las persianas y estores para que suban o bajen a una hora determinada para que aprovechen al máximo las horas de sol, y de esta forma optimizar la temperatura interior y ahorrar en calefacción. 

Por otro lado, existen muchos electrodomésticos que consumen energía estando en stand by o simplemente conectados. Gracias a los enchufes programables podemos apagar ciertos aparatos, como el calentador de agua para que deje de trabajar a partir de cierta hora en la que nadie va a tomar una ducha. 

Si quieres seguir informándote sobre Apps e Internet de las Cosas para el ahorro energético, te invitamos a leer este artículo. Y recuerda que gracias a los últimos avances, así como a las normativas europeas sobre eficiencia energética, disponemos de una posibilidad real de conseguir un gran ahorro energético en nuestro hogar.