Aunque hace tiempo  que hablamos de transformación digital (ya la llamamos disrupción digital, de hecho), aún no está clara la relación causal entre transformación digital y productividad, al menos a corto plazo. Si analizamos los últimos veinte años, comparando los diez primeros, con los diez segundos, en que ha irrumpido con fuerza la transformación digital, los datos parecen indicar lo contrario. Los datos de la Conference Board nos dicen que la productividad laboral mundial ha pasado del  2,6% anual durante el periodo 1996-2007 al 1,8% durante los años 2013-2016. Es decir, aunque estamos comparando periodos desiguales (el primero son diez años y el último tres), ha habido una bajada del 0,8% en la productividad mundial. Las cifras en Europa a nivel de PIB, productividad por hora y renta per cápita sufren una ralentización, cuando estamos en la fase disruptiva de la transformación digital.

Entonces… ¿Está reñida la transformación digital con la productividad? ¿Por qué ambas curvas no crecen paralelamente? ¿Qué hace que la transformación digital no produzca el efecto beneficioso que debería tener?

En menos de veinte años, la mayoría de las antiguas profesiones habrán desaparecido y las nuevas estarán cubiertas por nuevos profesionales en los países desarrollados

Factores que afectan a transformación digital y productividad

En primer lugar, los efectos de la transformación digital no son a corto plazo. Algunos autores hablan de un cambio de paradigma similar al de la Revolución Industrial. Sus efectos son profundos y duraderos, pero no inmediatos. Y mientras tanto la productividad, a la que también afectan además factores cíclicos de la economía o la  geopolítica, puede resentirse. Por otra parte, la productividad es más difícil de medir en el sector de las TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación), al que afecta mucho la transformación digital. Esto puede producir un sesgo en el análisis de la relación entre transformación digital y productividad.

En segundo lugar,  las empresas no han entendido la profundidad de la transformación digital. Al realizar solo cambios superficiales, no se puede decir que hayan incorporado al modelo con todas sus consecuencias. Si queremos analizar empresas que sacan el máximo partido a la transformación digital, hay que fijarse en los grandes actores internacionales del sector TIC, que han surgido con ella o la aprovechan  al máximo (Google, Facebook, Amazon,..). Y estas sí son empresas que han contribuido notablemente al aumento a la productividad.

Algunos estudios comparativos entre EE.UU y Europa sobre transformación digital y productividad demuestran algo  muy curioso. En Europa, al realizar una menor inversión en intangibles relacionados con la transformación digital, la recuperación se ha ralentizado. En EE.UU, que han tardado menos en salir de la crisis, se  ha realizado una mayor inversión en esos intangibles. Precisamente, esto demostraría que la transformación digital no ha influido en la productividad porque no se ha invertido lo suficiente en ella. Y no solo a nivel estatal, las empresas privadas también han retraído la inversión debido a su temor a que se prolongue el ciclo de recesión, con la baja demanda que implica.

La generación de la transformación digital

En tercer lugar, hay que contar con el factor humano. La generación laboralmente más activa es una generación de transición. Las profesiones que tienen que ver con la gestión manual y logística van desapareciendo, mientras nuevas profesiones surgen cada año, incluso cada mes. El periodo de adaptación de los profesionales a un modelo nuevo en que sus conocimientos y destrezas anteriores ya no sirven precisa al menos de una generación. No solo eso, la inversión en intangibles mencionada anteriormente, también incluye la formación y procesos organizativos en las empresas.

Tan claro como que el nuevo modelo será más productivo, es que se quedarán atrás los que no sean productivos en el nuevo modelo

Cuando los milennials (nacidos entre los 80 y finales de los 90) lleguen a ser la mayoría de la fuerza laboral (se calcula que alcanzarán el 75% de la misma en 2025, según un estudio de Deloitte), y los trabajadores provenientes de la era analógica (babyboomers) vayan jubilándose, la transformación digital alcanzará todo su esplendor. En menos de veinte años, la mayoría de las antiguas profesiones habrán desaparecido y las nuevas estarán cubiertas por nuevos profesionales en los países desarrollados. Entonces podremos decir que el mundo se habrá transformado digitalmente, también a nivel de recursos humanos.

Todo esto nos hace concluir que parece solo cuestión de tiempo que las curvas ascendentes de transformación digital y productividad discurran paralelas. La pregunta más acuciante para las empresas, sobre todo las PYMES, es si van a sobrevivir a este gran cambio de  modelo. Porque tan claro como que el nuevo modelo será más productivo, es que se quedarán atrás los que no sean productivos en el nuevo modelo.