La ciberseguridad es la práctica de defender las computadoras, los servidores, los dispositivos móviles, las redes y los datos de ataques maliciosos en el mundo digital. Dado que cada vez se producen más filtraciones y aparece más información expuesta en el mundo; la inversión en ciberseguridad es cada vez mayor y seguirá creciendo los próximos años. Hoy te contamos ocho tendencias de ciberseguridad que están definiendo 2021.

Actualmente las ciberamenazas mundiales se desarrollan a un ritmo muy rápido, con una cantidad cada vez mayor de filtraciones de datos cada año. En un reciente informe se reveló que unos alarmantes 7.900 millones de registros fueron expuestos solo en los primeros meses del 2020. Esta cifra es más del doble (112%) de la cantidad de registros expuestos en el mismo periodo en el 2019. Los servicios médicos, los minoristas y las entidades públicas fueron los que sufrieron más filtraciones de los delincuentes digitales. Algunos sectores son más atractivos para los cibercriminales… Sobre todo, aquellos en donde se pueden recopilar datos médicos y financieros. Pero potencialmente todas las empresas que utilizan las Internet pueden ser atacadas para robar datos de los clientes o hacer espionaje corporativo.

Con la extensión de las ciberamenazas en constante aumento, la Corporación Internacional de Datos predice que el gasto mundial en soluciones de ciberseguridad alcanzará la impresionante cifra de 133.700 millones de dólares para el año 2022.

8 tendencias de ciberseguridad en 2021

Según diversos estudios e informes, la mayoría de los ataques cibernéticos afectan a la seguridad de la red. Es el elemento central que permite orquestar y sustentar la seguridad global de las organizaciones. Mostramos a continuación las 8 principales tendencias que han destacado durante este año en el panorama de la ciberseguridad:

1. Identificación de vulnerabilidades.

A medida que el perímetro de la red continúa expandiéndose, la infraestructura de los servicios migra a la nube y cada vez se usa más el aprendizaje automático y la inteligencia artificial. Por lo tanto, es fundamental evaluar los riesgos para definir el nivel de exposición en una organización y determinar los objetivos de seguridad adecuados.

2. Foco en las amenazas internas- “Zero Trust”.

Más del 30% de las brechas de seguridad se originan dentro de las mismas organizaciones. El enfoque “Zero Trust” se basa en asumir que las amenazas (intencionadas o no) vienen tanto desde dentro como desde fuera de la red. Se trata de un modelo de seguridad que requiere verificación de identidad para cada persona y dispositivo que intente acceder a los recursos de una red privada.

3. Invertir en análisis de datos de red.

El 61% de los responsables de redes son conscientes de que es muy difícil hacer un seguimiento adecuado a todos los dispositivos que están conectados a una red. Para atacar este problema, el análisis de información de la red está evolucionando desde un enfoque descriptivo a otro más predictivo y prescriptivo, capaz de proporcionar la información necesaria para actuar proactivamente.

4. Control férreo sobre quién y qué se conecta a la red.

El planteamiento binario de “estar dentro o fuera” se quedará cada vez más obsoleto. Será remplazado por la implementación de políticas granulares (usuario, tipo de dispositivo, ubicación, hora del día, tipo de conexión, etc.) diseñadas específicamente según las características de cada negocio.

5. Contención y aislamiento de ciberatacantes.

La segmentación y el aislamiento de la red es uno de los aspectos más descuidados en la estrategia de seguridad de las organizaciones. Según los últimos estudios, solo un 1% de las empresas tenía una estrategia de segmentación en el 2019. Para el 2023 se espera un aumento del 30%.

6. Creciente importancia de la privacidad de los datos.

Las empresas han invertido casi 9.000 millones de euros en adoptar las políticas de privacidad conforme al RGPD (Reglamento General de Protección de Datos). Esto demuestra la importancia de estas regulaciones para organizaciones que operen en Europa. Mantener la gobernanza bajo control es clave para el cumplimiento de esta norma y evitar multas como los 57.000 millones de dólares pagados por Google en el 2019.

7. Riesgos del Internet de las cosas y del 5G.

El número de dispositivos IoT en el mundo alcanzó los 20.000 millones en el 2020. Según los expertos, se necesitan apenas 3 minutos para hackear un dispositivo de IoT y 6 meses para descubrir la brecha. La llegada del 5G agudizará el problema, ya que fomentará la utilización de estos dispositivos en localizaciones exteriores.

8. Inteligencia Artificial y Aprendizaje Automático.

Según se estima, para el 2024 la inteligencia artificial será parte integrante de todas las actividades de negocio. Al menos el 90% de las aplicaciones corporativas utilizarán inteligencia artificial. Pero hay que tener en cuenta que los ciberdelincuentes se basan precisamente en la inteligencia artificial para realizar sus ataques más sofisticados y difíciles de contener.

Conclusión

Los problemas con la seguridad de la red seguirán aumentando en el futuro, a medida que aumente la conectividad, la movilidad y el uso de la nube. Los que ya hemos visto este año han afectado principalmente a grandes empresas y organizaciones. Son una clara evidencia de que las reglas de juego en lo digital están cambiando. Las tendencias de ciberseguridad de 2021 señalan un ascenso de los riesgos, con más posibilidades para los atacantes, pero también una mayor inversión en políticas de protección.

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