La nueva normativa de pagos es noticia.  El Real Decreto-ley 19/2018, de 23 de noviembre de servicios de pago y otras medidas urgentes ” entra en vigor este año, en concreto el 14/09/2019. La ley va a producir importantes cambios en la forma de pago en comercios.

ACTUALIZACIÓN 04/10/2019: Aunque oficialmente la norma  PSD2 está en vigor, hay una moratoria que permite a los bancos nacionales que la aplique con cierto margen. En el caso del Banco de España, ha dado un margen de entre 14 y 18 meses, lo que supondría que las sanciones por el incumplimiento de esta norma se empezarían a Aplicar entre noviembre de 2020 o incluso Marzo de 2021.  De facto, la norma está en vigor. Si por ejemplo sufrimos un pago no autorizado, la responsabilidad del consumidor se reduce a los primeros 50 euros, cuando antes eran 150 euros. Ante la duda, se debe aplicar la directiva, pero hasta dentro de un año o año y medio no se empezarán a aplicar sanciones en España.

Esta norma traspuso a la normativa española en 2018 la directiva europea contra el fraude y el uso de información sensible en pagos digitales y finalmente entra en vigor. En resumen, se obliga a permitir el open banking. Como contrapartida, hay cambios en  la forma de pago para compras superiores a 30 euros al implantarse el ARC (Autenticación Reforzada de Clientes).

Open banking

El open banking es una herramienta por la que los bancos (o cualquier otra entidad) proporcionan los medios técnicos a terceros para facilitar datos de sus cuentas. Es decir, los proveedores de Apps financieras o billeteros electrónicos podrán trabajar con los datos de los bancos, para mayor comodidad del usuario. Al estar accesible su información para terceros implica que el usuario tendrá que someterse a un sistema de doble autenticación para realizar los pagos, llamado ARC, o SCA en sus siglas en inglés.

Los cambios en la forma de pago afectan a adeudos domiciliados, operaciones de pago, transferencias, instrumentos de pago, envío de dinero, servicios de iniciación de pagos y de información sobre cuentas.

Doble autenticación

Esta normativa supone que en todo pago deben cumplirse al menos DOS de los siguientes TRES requisitos.

  • El cliente debe mostrar algo que solo posee él (carnet de identidad, pasaporte o tarjeta bancaria).
  • Facilitar un PIN o contraseña.
  • Facilitar algún dato biométrico (huellas, reconocimiento facial,..) para saber que quien realiza la transacción es quien dice ser.

Hasta ahora se permitía el pago con tarjeta únicamente o introduciendo el PIN a partir de ciertas cantidades, según el banco. También se admitían otras combinaciones como la tarjeta y el NIF. Este sistema permitirá pagar con el carnet de identidad y una contraseña, o con la huella y un PIN, por ejemplo.

Otra consecuencia es que desaparecerán prácticamente las tarjetas de coordenadas, cuando la norma empiece a aplicarse, porque no computan como elemento de seguridad, y serán sustituidas por códigos de seguridad enviados por mensaje o aplicación.

Los instrumentos financieros de los bancos para el comercio evitarán cada vez más, mediante sus APIs, que los clientes utilicen dinero físico si así lo desean, y simplificar la autenticación.

Están exentos de este sistema de la ARC los pagos inferiores a 30 euros y cuando el comercio vendedor realiza menos de 5 operaciones en 24 horas.

Beneficios para los consumidores, obstáculos para las empresas

Por último, los cambios en la forma de pago tienen ciertos beneficios para los consumidores. En principio, porque estará prohibido realizar cargos adicionales en tarjetas de crédito o débito. Además si la tarjeta es sustraída al propietario, su responsabilidad por el uso ilegal de la misma pasará de 150€ a 50€.

“El SCA o ARC es el acontecimiento más disruptivo que nos afectará al comercio electrónico”, según   Jordan McKee, analista de 451 Research.

Y esto es preocupante, porque 3 de cada 10 comercios no conocen aún esta norma.  La norma es por otra parte necesaria porque el fraude por transacciones comerciales ha llegado a ser de 17.000 millones de euros el último año.

A las empresas les preocupa sobre todo vender, y su política respecto a la publicidad se verá sin duda afectada por el nuevo Real-Decreto, dificultando inicialmente la flexibilidad de las compras. Habrá como es lógico un tiempo de transición. Adoptar con agilidad las nuevas medidas e informar a los usuarios con rapidez, será esencial para que la nueva normativa no afecte a la facturación.